¿Qué hacer?

Descubre la Val d’Aran

La Val d’Aran, denominada “La Esencia de los Pirineos”, es un valle orientado hacia el Atlántico situado en el Pirineo central, sede del nacimiento del río Garona. Posee una extensión de 620 km y un 30% de su territorio por encima de los 2.000 m de altitud, con cumbres que alcanzan los 3.000 m, características que hacen de este lugar un sitio predilecto para los amantes de la naturaleza. Frontera con Francia, dispone un clima único, nieves perpetuas, gastronomía exquisita, singularidad idiomática y un fuerte patrimonio cultural. Más del 95% del territorio del Valle es naturaleza pura, gran parte de la cual se encuentra en el Parque Nacional de “Aigüestortes i Estany de Sant Maurici”.

Un paraíso en las cuatro estaciones

Verano

Ideal para los aficionados al senderismo y a la bicicleta de montaña por la cantidad de rutas distintas que ofrece el valle a pie de las montañas.

Otoño

Un lugar con personalidad propia, donde un espectáculo de color abarca las más bellas tonalidades en la paleta de colores cálidos, desde el ocre al marrón más intenso pasando por dorados, beige y acaramelados.

Invierno

Un tesoro natural agazapado en el Pirineo central en el que 30% del territorio se eleva por encima de los 2.000 metros de altitud. Un auténtico paraíso para los amantes de la nieve debido al predominio absoluto del blanco con 360º de perspectiva.

Primavera

Una vez desaparece el manto blanco que envuelve el valle en los meses de invierno, florece una naturaleza salvaje en estado puro dando lugar a un sinfín de rutas, senderos y caminos que recorren todo su territorio de un extremo al otro.

Muy ligada con la cultura occitana del sur de Francia, la Val d’Aran está compuesta por 33 pueblos que albergan algo más de 10.000 habitantes. Se caracteriza por una arquitectura a base de piedra, madera y pizarra, edificios de estilo románico, calles estrechas, rodeado de una intensa naturaleza. Este valle ofrece gran cantidad de tesoros culturales, partiendo de un importante conjunto artístico monumental, integrado fundamentalmente por un gran número de iglesias románicas.

 

Actividades outdoor

La llegada de la primavera trae consigo el deshielo, excelente momento para tomar contacto con el paisaje, la cultura y la idiosincrasia de sus habitantes. Una naturaleza salvaje abre paso a un sinfín de rutas, senderos y caminos que recorren todo su territorio y el valle se convierte en el enclave perfecto para las carreras de trail. La exigencia de su orografía la convierten en el destino elegido por muchos runners.

Turismo Activo

La Val d’Aran no sólo esconde un sinfín de posibilidades para la práctica deportiva. Existe también una oferta cultural que al mismo tiempo pone en valor un territorio cargado de historia, de belleza y también de bonitos secretos escondidos todavía en sus pueblos, algunos de los cuales brillan con luz propia durante la festividad de San Juan, una noche cargada de ilusión y magia, donde grandes y pequeños disfrutan saltando el tradicional #EthTaro.

Deportes de nieve

La Val d’Aran es un destino conocido sobre todo en invierno por la estación de esquí de Baqueira Beret, la más grande de la península Ibérica. Tanto si esquías y combinas tu hobby favorito con el mejor après ski de los Pirineos, o simplemente buscas un destino donde vivir el invierno delante de una buena chimenea, todo lo que buscas lo encuentras a este lado de los Pirineos.

Ciclismo – Btt

Descubrir la naturaleza en bicicleta es una de las experiencias más intensas que puedes disfrutar en la Val d’Aran, rutas señalizadas tanto en btt cómo por carretera. Además, su gran orografía permite disfrutar de otras actividades de aventura en un entorno único, desde escalada, vías ferratas, rafting, y barrancos, entre otras.

Senderismo

La Val d’Aran es un territorio que destaca por ofrecer una naturaleza en estado puro, donde resalta la gran calidad de la biodiversidad que a lo largo de los siglos se ha ido conservando. Así, la fauna, la flora y los paisajes verdes en verano, son un gran atractivo, que te enganchará desde el primer día. Disfruta de la gran variedad de rutas tranquilas junto al río enlazando pueblos o bajadas técnicas por frondosos bosques.